Siempre hablamos de momentos irrepetibles, y es que por muy cíclicas que puedan parecer nuestras hermandades, lo cierto es que nunca habrá dos instantes iguales.
De regreso a casa tras un Martes Santo para enmarcar, procedíamos a publicar algunas de las fotos y vídeos que habíamos realizado en nuestra página de Facebook.